Tras el éxito de mi primer experimento a gran escala, en octubre de 1986 me puse a
trabajar en mi segundo castillo para adornar la perfumería que teníamos entonces en
Bilbao. Está vez, planifique cuidadosamente una obra más grande, más compleja y más
ambiciosa. Primero de todo fui dibujando unos planos, que luego perdí salvó uno. Los
coloreaba con rotuladores “carioca” y eso me permitía previsualizar que aspecto iban a
tener y además calcular cuantas piezas iban a hacerme falta.
Por desgracia mi planificación sufrió un "pequeño" fallo. El castillo estaba colocado
sobre una plancha de aglomerado de 80x80 cm. ¡Pero la puerta no era tan ancha!
Tuvimos que balancearlo peligrosamente y en el proceso se desmocharon por completo
La parte alta de dos de las torres, que no cabían, pero logramos sacarlo y meterlo en la
furgoneta.
Aquí se ve la ventaja de Exin sobre CEFA: Una estructura construida con sus piezas se
hubiera hecho migas en el proceso. Exín en cambio aguantó perfectamente.
Esta vez, había comprado varios juegos adicionales en jugueterías, pero eran ya de los
azules, de la serie estilo centroeuropeo. Los del color tradicional, tuve que ir
buscándolos con paciencia en "El Rastro de Emaus", una tienda de objetos de segunda
mano de tipo benéfico. En esta ocasión no usé las piezas de CEFA. Si os fijáis, aparecen
algunas piezas de Arquitectura Exin y de las azules, formando bandas. La estructura
interna que sostenía el cuerpo central era muy compleja.
Os adjunto unas fotos y un plano. Y si, en efecto, ¡a los 21 años tenia mucho más pelo!
¡Eso si que da nostalgia!


Juanjo






