El malote atraca el banco, como hace todas las semanas, sin encontrar oposición. ¿Dónde está el sheriff?
A sus espaldas, sin enterarse de nada, el ayudante debate amistosamente con Preston, el barbero (el único personaje del que sabemos su nombre a ciencia cierta), la conveniencia o no de sustituir el letrero de la fachada).
A la vuelta de la esquina se desarrolla una escena muy "americana". La joven india, cuyo hijito ha enfermado, acude al doctor Iekkill. Éste le asegura que su papoose se curará... siempre que pague la tarifa: Esto es América, tierra de oportunidades, parece decirle.
Sin embargo, el desertor juarista, que por alguna razón que los gringos no entienden se siente también muy americano, viene a decirle que o cura al bebé o le vuela la cabeza.
En la casa de al lado, el enterrador observa atento la jugada: pase lo que pase, hoy ganará dinero. No es casualidad que la funeraria esté al lado del matasanos...
Bueno, historias aparte, me parecía que la barbería sola quedaba un poco sosa, así que... Mira lo que he hecho con tu banco, Caarma. Va por ti.










Bienaventurados los cortos de vista porque no podran ver mi careto de lejos. 



