Aunque tiene aspecto de fortaleza, es un monasterio fortificado, más una casa fuerte que otra cosa. De hecho, para asegurar su protección había un castillo (hoy también en ruinas) en lo alto de la montaña: el castillo de San Salvador de Verdera.
Es una obra románica del siglo IX que en la actualidad ha sido restaurada en parte. Yo la visité de pequeño, con mis padres, y a pesar del estado de abandono total, nos impresionó por sus características y, también, por su precioso emplazamiento.
En mi versión mini me he tomado algunas licencias, aunque he procurado, en general, respetar la distribución correcta.
Ahí van las fotos generales:

















































Bienaventurados los cortos de vista porque no podran ver mi careto de lejos. 
