Llevaba días haciendo pruebas para lograr algo mínimamente aceptable que no requiriera ladrillos de 2x1 ni de 1x1. La construcción debía tener como mínimo un 85% de piezas curvas. ¿Y si hacía torres de torres? Obtendría torres lobuladas. Este era el reto técnico.
He repartido el 15% restante de piezas entre siete tipos de piezas que no eran curvas. Piezas octogonales para conectar torres con torres y crear torres lobuladas, remates en pirámide para las terminaciones de las columnas, placas planas de 2x1 inclinadas en la base, unos arcos de 3 puntos para apuntalar y trabar los pisos de las torres, ladrillos con placa plana para montar una escalera externa, medios ladrillos planos, y cornisas de 1x1 para decorar las escaleras. Nada de bricoexín. Nada de impresión 3D.
El reto creativo era que este castillo tenía que ser distinto a todos los que había hecho con anterioridad. Es decir, tenía que darle la vuelta al concepto; de ahí lo de prohibir los ladrillos planos sueltos de 1 y de 2 exines.
Y esto es lo que finalmente ha salido, la Torre Walabrana, un homenaje al Temple.
La estructura está dividada en tres grandes bloques (trabados por tetones, no superpuestos). El primer bloque está formado por una super-torre de 10 torres (fue una grata sorpresa descubrir que las piezas octogonales daban para crear una super-torre de diez torres de cinco exines) Con las piezas redondas de los garitones hice una super-torre de ochos lóbulos que me quedaba encajadita dentro de la supertorre de 10.
Para la escalera de caracol final se me ocurrió una cosa que es más fácil de ver en la foto que de explicar. Ahí os dejo unas fotos.
Exin e Imaginación!






Bienaventurados los cortos de vista porque no podran ver mi careto de lejos. 
