Lo he llamado de las torres octogonales, aunque debería decir que es un castillo hecho a base de piezas octogonales más bien. Pero bueno, no me cabía un nombre más largo.
Todo empezó haciendo experimentos con las octogonales NG: perfiles geométricos. Cuando llevaba unos ocho, que parecía una colección de moldes para pasteles, decidí que podía convertirlos en torres y unirlos con muros para hacer un castillo. Este es el resultado.
Un par de detalles: por el camino me di cuenta de que no tenía suficientes octogonales, así que en muchos puntos las he sustituido por dos ladrillos 1x1 puestos en ángulo. Por eso veréis tantos huevos. Que, en mi opinión, no quedan mal: le dan relieve al muro o parecen troneras.
El otro asunto es la cobertura de las torres. En la tira de fotos cenitales veréis como lo he resuelto.
Y no me enrollo más: ahí van las vistas generales.




















































