Memoria:
Os presento mi construcción del “El Gran Emprendedor” de este pueblo del lejano Oeste. El nombre viene dado por la visión empresarial de este hombrecillo con poca pinta de rudo vaquero, que siendo conocedor de sus limitaciones físicas decidió intentar hacerse rico con lo que otros necesitasen y… ¿Cómo?
Sencillo: ¿Quién no necesita viandas?, ¿Quién no necesita que sus monturas descansen después de un viaje, mientras sus dueños olvidan el largo camino que han recorrido, en el saloom entre whisky y señoritas?
Pues dicho y hecho: monto un almacén de provisiones y aperos junto a un establo para los forasteros que vienen de paso.
Lo malo es que siempre hay impresentables que piensan que el fruto de su trabajo lo deben compartir, aunque sea a punta de pistola.
Después de esta pequeña presentación, comentar que siento no poder poner más fotos (lo haré), pero la situación me ha pillado a contrapie, y aunque la obra está acabada no tengo posibilidad de hacer ni más, ni mejores fotos (son casi las justas para presentarme al concurso), pero quería participar.
Fotografías:










Bienaventurados los cortos de vista porque no podran ver mi careto de lejos. 